Gus van Sant se aleja de sus anteriores películas, para realizar Milk. La que pese a ser una magnífica película, no representa un avance en su carrera como director, como si lo hace a nivel personal.
Es capaz de dirigir una muy buena película en apoyo de la causa gay. Cosa que puede que a algunos no les guste, pero a mi me maravilla. Siempre me han parecido admirables los artistas que se la juegan por una causa en la cual creen, admiro su capacidad de entrega y su lucha. Y la apoyo mientras no sea a favor del canibalismo o sádicos, por decir algo.
Harvey Milk, político que fue asesinado, es el protagonista de esta historia. Cuando leí una crítica antes de entrar al cine y el crítico también escribió que Harvey Milk había sido asesinado, me dieron ganas de partirle el hocico al muy hijo de puta. Luego al ingresar a la sala y empezar a ver la película vi que se muestra de inmediato que él muere. Esta aclaración la hago en caso de que alguien también haya querido matarme.
La película recorre la vida profesional de Harvey Milk y dos de sus relaciones amorosas. Nos muestra cómo llega a la política en búsqueda de la integración (a diferencia de muchos políticos que llegan buscando qué robar) y como en este camino va perdiendo algunas de las cosas que ama.
Una escena que capturó mi atención es cuando Milk recibe la llamada de un muchacho homosexual que está pensando en matarse porque sus padres lo internarán en una clínica para “sanarlo”, Harvey, le dice que corra, que arranque, que no permita que eso suceda. El muchacho le dice que no puede, es imposible… la cámara se aleja y vemos que está postrado en una silla de ruedas. Creo que cosas como estas deberían avergonzar a quienes las provocan.
Muchas personas se hacen llamar buenas, sin embargo lo único que hacen es arruinar la vida de otros, los hacen huir como si se tratara de criminales y luego siguen como si nada.
Independiente de si se está de acuerdo o sí se tiene conocidos homosexuales, creo que la clave es aceptar. En la medida que no hagan daño, no veo porque dañarlos a ellos, puede convertir a alguien en una mejor persona.
Es capaz de dirigir una muy buena película en apoyo de la causa gay. Cosa que puede que a algunos no les guste, pero a mi me maravilla. Siempre me han parecido admirables los artistas que se la juegan por una causa en la cual creen, admiro su capacidad de entrega y su lucha. Y la apoyo mientras no sea a favor del canibalismo o sádicos, por decir algo.
Harvey Milk, político que fue asesinado, es el protagonista de esta historia. Cuando leí una crítica antes de entrar al cine y el crítico también escribió que Harvey Milk había sido asesinado, me dieron ganas de partirle el hocico al muy hijo de puta. Luego al ingresar a la sala y empezar a ver la película vi que se muestra de inmediato que él muere. Esta aclaración la hago en caso de que alguien también haya querido matarme.
La película recorre la vida profesional de Harvey Milk y dos de sus relaciones amorosas. Nos muestra cómo llega a la política en búsqueda de la integración (a diferencia de muchos políticos que llegan buscando qué robar) y como en este camino va perdiendo algunas de las cosas que ama.
Una escena que capturó mi atención es cuando Milk recibe la llamada de un muchacho homosexual que está pensando en matarse porque sus padres lo internarán en una clínica para “sanarlo”, Harvey, le dice que corra, que arranque, que no permita que eso suceda. El muchacho le dice que no puede, es imposible… la cámara se aleja y vemos que está postrado en una silla de ruedas. Creo que cosas como estas deberían avergonzar a quienes las provocan.
Muchas personas se hacen llamar buenas, sin embargo lo único que hacen es arruinar la vida de otros, los hacen huir como si se tratara de criminales y luego siguen como si nada.
Independiente de si se está de acuerdo o sí se tiene conocidos homosexuales, creo que la clave es aceptar. En la medida que no hagan daño, no veo porque dañarlos a ellos, puede convertir a alguien en una mejor persona.
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