martes, 10 de marzo de 2009

EL RINCÓN SUPERFICIAL: Fashion Style.


Hace poco leí un artículo (No sé cómo llamarlo) en el cual Alexander Kapranos mencionaba las cosas con estilo sin las cuales no podía vivir (o verse tan cool, porque vivir sin todo eso, se puede).
Llegué a la conclusión de que nunca nadie me lo va a preguntar, así que si quiero que la gente se entere de los que yo uso (o sea tema medianamente privado, sin importancia y estúpido) debo preguntármelo a mí misma.
Aquí va.






Este labial lo compré por doscientos pesos en la Rote Rose, se pega a la boca como tempera (o sea bien) y sospecho que es cancerígeno.





La tapa se hunde demasiado así que ingenié un refinado sistema para que esto no ocurra: le pegué scotch en la base, lo que hace que se vea tellibledelegante. Como para sacarlo en una comida y dejarlos a todos con la boca abierta.

Mis botines. Mi madre dice que parezco mendiga con ellos. Yo le respondo que los mendigos estarían felices de tirar la pinta que yo tiro. Pero insiste en burlarse de su punta peladita.
Un día yo estaba preocupada de que me los robarán y me dijo: “¿Quien se va a querer robar esas hueás?”, en el más amable de los tonos.


Mi cámara fotográfica. Por si acaso veo a Leonardo DiCaprio robándose un auto… lo cual querría inmortalizar.
Reproductor de mp3. Por si quiero evadirme de la sociedad.
Carné de identidad, por si acaso encuentran mi cadáver (Así no le toca tanto trabajo a los señores carabineros (?)) o en caso de que me den ganas de arrendar una película.

Mi velo



Lo uso para que los hombres se pregunten cual es mi color de pelo y me propongan matrimonio con tal de enterarse.
En realidad lo usaba como bufanda hasta que un día me lo puse en la cabeza y no faltó el tipo que pensó que yo era árabe. Me entretuvo increíblemente. Así que a veces me lo pongo para reírme un poco.
Supongo que no va a faltar el que diga que se trata de síndrome de déficit atencional. Se equivocan, es más bien esquizofrenia, o algún trastorno parecido…

¿Dónde comprarlos?

Labial… Rote Rose, 200 pesos.
Gafas… Cuneta, 1000 pesos.
Botines… ropa usada, 3000 pesos más o menos.
Cámara fotográfica, reproductor mp3… grandes tiendas y especializadas.
Carné identidad… registro civil.
Velo… Ripley, 5000 pesos.

lunes, 9 de marzo de 2009

EL RINCÓN CINÉFILO:Sólo un sueño.



Una película de amor sobre lo que pasa cuando se acaba el amor (o empieza a acabar).
Trata sobre una sombría dueña de casa (que no siempre fue sombría ni dueña de casa, sino que precisamente cuando se hizo dueña de casa se hizo sombría) y su esposo, un hombre que trabaja y triunfa en un oficio que no le interesa en lo más mínimo.
Ambos están hartos: ella de estar confinada a las labores domesticas y el de trabajar en algo que no le gusta para poder mantener a su esposa libre de otras labores que no sean las labores domésticas.
Como a ninguno le gusta lo que hace, tienen tendencia a sacarlo en cara y a sentirse mártires.
Ella idea un plan para escapar de aquella vida aburrida: abandonarlo todo e irse a vivir juntos a Francia. Se ofrece a mantener a la familia, mientras están allá, para que así su marido, que trabaja en algo que no le gusta, averigüe que le gusta.
En definitiva una película para quienes gusten del drama y busquen uno en la cartelera.

EL RINCÓN CINÉFILO: El curioso caso de Benjamin Button.



Primero: Esta película debería haberla dirigido Tim Burton.
Segundo: Mi estado emocional al verla era bastante deplorable, estaba en Argentina y mi mamá acababa de abandonarme, o sea que me puse a llorar sin el menor motivo. Un personaje dijo algo como: “una amiga mía nunca pudo despedirse de su madre” y me puse a llorar.
Tercero: Esas dos eran excusas para justificarme en caso de que esta reflexión le pareciera una mierda… bueno, más bien la segunda es una excusa. La primera es una frase que no sabría donde meter.
El curioso caso de Benjamin Button, cuenta la historia de un hombre que nace de ochenta años. Su pequeño cuerpo está surcado por arrugas y sufre todas las enfermedades que habitualmente sufren los ancianos. Es abandonado por su padre, quien está resentido porque su mujer murió al dar a luz a aquella bolita de carne arrugada, y también asustado ante la rareza que el muchacho constituye.
Con el tiempo, la masita, se hace joven y se convierte en Brad Pitt.
O sea que no podía ser un tipo cualquiera, tenía que convertirse en Brad Pitt… Si yo naciera con ochenta años me conformaría con quedar como Patty Maldonado… o sea que después de todo no tuvo mala suerte.
Pese a que debe afrontar el rechazo social, cuando siendo un niño en cuerpo viejo, se enamorisca de una linda colorina. Afronta la soledad al saberse distinto y también el paso del tiempo, contra el cual no puede hacer nada, igual que nosotros (o sea que ser Brad Pitt no te asegura nada).
La película cuenta con un reparto excepcional y un gran equipo técnico, sin embargo la sentí plana. De todos modos es una buena película, original (dentro de la medida de lo posible) y lo suficientemente larga como para que alcance el ego de todos aquellos que participan en ella.

EL RINCÓN CINÉFILO: The wickeds



Si Odisea nueve del espacio, es tan mala que llega a ser buena the wickeds también.
Es tan mala que es alcanza la excelencia…
Sólo debo hacer el reparo de que la vi después de beber un litro de alcohol bajo en alcohol, lo que quizá me haya embriagado ligeramente y me haya puesto risueña.
De todos modos, está tan mal hecha que creo que todo aspirante a cineasta debe verla, para saber que es lo que no debe hacer si es que alguna logra juntar un grupo de “actores” y una cámara.
Moraleja: si usted es actriz porno (y está leyendo esto (?)) y un director viene a usted y le dice que quiere hacer una película de zombis-vampiros maquillados con tempera, en la cual quiere que usted aparezca. Niéguese: Incluso siendo actriz porno va a pasar vergüenza.

EL RINCÓN CINÉFILO: Milk.




Gus van Sant se aleja de sus anteriores películas, para realizar Milk. La que pese a ser una magnífica película, no representa un avance en su carrera como director, como si lo hace a nivel personal.
Es capaz de dirigir una muy buena película en apoyo de la causa gay. Cosa que puede que a algunos no les guste, pero a mi me maravilla. Siempre me han parecido admirables los artistas que se la juegan por una causa en la cual creen, admiro su capacidad de entrega y su lucha. Y la apoyo mientras no sea a favor del canibalismo o sádicos, por decir algo.
Harvey Milk, político que fue asesinado, es el protagonista de esta historia. Cuando leí una crítica antes de entrar al cine y el crítico también escribió que Harvey Milk había sido asesinado, me dieron ganas de partirle el hocico al muy hijo de puta. Luego al ingresar a la sala y empezar a ver la película vi que se muestra de inmediato que él muere. Esta aclaración la hago en caso de que alguien también haya querido matarme.
La película recorre la vida profesional de Harvey Milk y dos de sus relaciones amorosas. Nos muestra cómo llega a la política en búsqueda de la integración (a diferencia de muchos políticos que llegan buscando qué robar) y como en este camino va perdiendo algunas de las cosas que ama.
Una escena que capturó mi atención es cuando Milk recibe la llamada de un muchacho homosexual que está pensando en matarse porque sus padres lo internarán en una clínica para “sanarlo”, Harvey, le dice que corra, que arranque, que no permita que eso suceda. El muchacho le dice que no puede, es imposible… la cámara se aleja y vemos que está postrado en una silla de ruedas. Creo que cosas como estas deberían avergonzar a quienes las provocan.
Muchas personas se hacen llamar buenas, sin embargo lo único que hacen es arruinar la vida de otros, los hacen huir como si se tratara de criminales y luego siguen como si nada.
Independiente de si se está de acuerdo o sí se tiene conocidos homosexuales, creo que la clave es aceptar. En la medida que no hagan daño, no veo porque dañarlos a ellos, puede convertir a alguien en una mejor persona.